mi infancia


Todo tiene un nuevo comienzo

pero nada nos separa del pasado,

ni hace que nos olvidemos de el.

Como casi todos los seres humanos, nací en una familia muy normal, una madre, un padre y dos hermanos. Físicamente era una niña normal, un poco mas bajita que las chicas de mi edad, pelo castaño rizado, ojos color pardo y un poco pasadita en peso. Pero a pesar de eso, siempre sentí que era diferente al resto, sobre todo en el hecho de ver cosas que otros no veían.

A veces en medio de la noche aparecía en mi habitación un ser de color azul intenso, que iluminaba todo a su alrededor. A mí no me daba miedo sino por el contrario me producía una  sensación de paz y tranquilidad maravillosa, él se quedaba toda la noche velando por mis sueños. Al otro día cuando me levantaba y le contaba a mi familia lo sucedido, todos me miraban como si estuviera loca. Mis hermanos se burlaban de mí, mi madre se asustaba, y mi padre nunca hizo caso a la situación, pensaba que eran cosas de niños así como los amigos imaginarios, pero no era así, era verdad.

En el colegio cuando tenía seis años, pase por la burla de mis compañeritos. Cuando tocaban el timbre para salir al recreo, yo corría a toda velocidad al parque, y me sentaba en el césped, hablaba con todos los seres vivos que estaban ahí, desde el mismo césped hasta las hormigas, nadie me entendía, todos se reían de mí. Pero es que después de estar tanto tiempo sin el contacto con esos seres, necesitaba comunicarme con ellos. Ahora se porque sucedió, en ese momento sólo sabía que tenía que hacerlo. Ellos hablaban conmigo, no se como les entendía, porque era otro lenguaje, pero los comprendía. Me contaron todo lo que sus antepasados les habían narrado sobre el mundo en el que ellos vivían, las guerras, los terremotos, los momentos de felicidad; fue así como me empecé a enterar de los acontecimientos ocurridos.

Pero algo me llamaba mucho la atención y era esta necesidad de querer saber, de comunicarme con el lado de lo paranormal como lo llamaban los adultos. Desde los siete años empecé a tener una gran curiosidad por estas cosas, siempre le decía a mi abuela que me contara historias de miedo de la pampa chilena ya que ella había vivido en ese lugar, y a mí me llamaban mucho la atención esas historias de fantasmas y cosas así. Ella al comienzo se rehusaba, porque me veía tan pequeña que pensaba que me asustaría mucho con esas cosas y después no podría dormir, pero yo insistía hasta que por cansancio terminaba por contarme. Mi nona como yo le decía, era la clásica abuelita de cuentos; un poco gordita, con ojos llenos de amor y ternura, una voz suave. Ella se sentaba al lado mío en la cama y me contaba distintos cuentos de la pampa, como por ejemplo: una mujer se paseaba de noche por las carreteras, haciendo que los camioneros la llevaran, y una vez arriba del camión después de hacerle compañía al conductor por una media hora, la mujer desaparecía; o  la novia, con un vestido de boda y la mitad de la cara tapada con un velo, aparecía en las noches montada en un caballo por las salitreras, y al momento de destaparse la otra mitad de la cara, esta era una calavera, y aquellos hombres que veían su rostro completo se los llevaba con ella, y jamás los volvían a ver; o la muerte, que aparecía como una hermosa mujer vestida de negro, seduciendo a los hombres, quienes al otro día aparecían muertos, pero con el rostro lleno de felicidad. Todas las noches mi nona, me contaba una leyenda distinta y yo me emocionaba con estas cosas.

Pasaron como dos años, mi nona ya no sé sabía más leyendas, entonces empezó a repetir las historias antiguas. Yo me aburría escuchando siempre lo mismo. Así que comencé a ir a la biblioteca del colegio, e investigar todos los libros que contenían historias paranormales. Lamentablemente de esos no se encuentran muchos en un colegio, y mucho menos en uno que es católico. Pero ese mundo al cual se refieren como el lado malo y oscuro, me llamaba mucho la atención, necesitaba más información sobre él.

Un día cuando hablaba con los seres de la naturaleza, escuche a mis compañeras del colegio hablar sobre la invocación de los espíritus, de inmediato puse atención a lo que decían. Había que tener un libro de color rojo, una cinta roja, un anillo de oro y una vela. Se ponía el anillo de oro amarrado a la cinta roja y la otra punta de la cinta amarrada a tu dedo índice, se encendía la vela de color rojo y se coloca al lado del libro, y uno tenía que empezar a llamar a los espíritus diciendo: “espíritus vengan, espíritus vengan a mí”, entonces cuando el anillo se empezara a mover, el libro se abriría y a través de una de las paginas empezaría la comunicación con el espíritu.

Llegue a mi casa toda motivada, al fin tenía el medio más factible de comunicación con el mundo que tanto me llamaba la atención. Conseguí todas las cosas, me encerré en mi habitación y puse manos a la obra.

Coloque el libro al lado de la vela encendida, amarre la pita que tenía el anillo a mi dedo, y con todas mi fuerzas empecé.

-Espíritus vengan, espíritus vengan a mí.

Espere cinco minutos y no paso nada, empecé a hablar de nuevo pero esta vas con más ahínco.

-Espíritus vengan, espíritus vengan a mí, quiero comunicarme con ustedes.

Quince minutos de larga espera y no paso nada, una mierda, me sentía como la persona más tonta del mundo, como le creí a esas niñas, que iban a saber ellas del otro mundo, jamás las vi en la biblioteca ni nada, son unas tontas. Me fui a la cama realmente enfadada conmigo misma, pero prometí que hallaría la forma de comunicarme con ellos.

Mi madre decía que para mi edad era una niña muy perspicaz, siempre me repetía eso. Entonces hice caso a sus palabras y cumplidos, y me fui donde el cura del colegio a entrevistarlo. El sacerdote, era  como un abuelo para mí, ya que tenía la edad para hacerlo y además me quería como a su nieta, o por lo menos eso era lo que yo me imaginaba. El padre Arturo siempre se vestía con una camisa celesta, unos pantalones negros y un crucifijo de madera color marrón colgado al pecho;  físicamente tenía una pequeña panza, de tez muy blanca, pelo canoso y poco y ojos celeste como el cielo. Cuando entre a su oficina, estaba leyendo la Biblia, me acerque y le bese la mejilla.

-Isidora, ¿Y esta visita tan agradable a que se debe?- dijo el padre arturo con su dulce voz.

-Padre Arturo no me gusta que me diga Isidora, me gusta Isis- dije refunfuñando.

Me encantaba que me dijeran Isis, ya que una vez leí en la biblioteca la vida de esa mujer y la encontré fascinante. Isis es una diosa egipcia, fue denominada “Gran maga”, “Gran diosa madre”, “Reina de los dioses”, “Fuerza fecundadora de la naturaleza”, “Diosa de la maternidad y del nacimiento”. Cuenta la historia que se caso con Osiris, que a su vez era su hermano, los dos se amaban y reinaron con paz, armonía y Sabiduría. Todos en  su reinado eran felices. Un día Seth el hermano de Osiris, planeó una gran fiesta, a la cual invito a su hermano. Seth sentía celos de Osiris porque creía que el era quien debía gobernar, y pensaba que lo haría mucho mejor. Fue entonces que ideó un juego, hizo traer un cofre de oro maravilloso al salón y prometió que quien cupiera en el, se quedaría con el cofre. Varios de los invitados intentaron pero o quedaban muy apretados o muy grandes dentro de este, hasta que Osiris de curiosidad quiso probar, entro al cofre y cupo perfectamente. Seth sabía que esto ocurriría, en ese momento cerro el cofre con un candando enorme y junto con un montón de traidores se llevaron el cofre, y lo tiraron al Nilo. Isis al enterarse de la situación, salió en búsqueda de su amado esposo, lo busco por años. Seth usurpo el trono, pero su reinado estaba cada día con más problemas. Un día Isis encontró el cofre, navegando por las aguas del Nilo, lo saco y lo abrió, pero para su defraude, Seth se había encargado de cortar a Osiris en catorce partes y estas repartirlas por todo Egipto. Isis no se dio por vencida y continuo la búsqueda de su marido. Al pasar los años, encontró trece de las catorce partes, la única faltante era su pene, pero Isis con ayuda de Anubis y Neftis reconstruye el cuerpo de Osiris, y bendecido por ellos, por el amor que Isis y Osiris se tenían, conciben un niño el cual es llamado Horus, quien venga a su padre en una posterior lucha contra Seth.

-Bueno Isis ¿A qué se debe este honor?.

-Tengo unas dudas, padre Arturo.

-¿Cuándo no has tenido dudas?, bueno dime que quieres saber.

-Bueno lo que pasa, es que yo entiendo que cuando nosotros rezamos, viene Dios a protegernos, y que podemos hablar con él y nos escucha, pero que pasa con los malos, ¿Qué es lo no debemos hacer para que no nos comuniquemos con ellos?.-lo mire con picardía e inocencia, esperando que me haya creído que en verdad lo que quería era no comunicarme con ellos, cuando era todo lo contrario.

-mmm, Isis, no te preocupes por eso, que mientras menos sepas de esas cosas mejor.

– Ya si eso lo sé, pero yo creo que es mejor saber, que ser ignorante y meter la pata. Así estoy más precavida.

-No será necesario que lo sepas, créeme.

-Es que yo quiero saber.

-Eso es distinto, ¿Por qué quieres saber?.

-Porqueeeee……..-mierda, me pillo de improviso, ahora si que no se que decirle.- Por simple curiosidad.

-Bueno Isis, no seas tan curiosa, que esas cosas no tienes porque saberlas, mejor te hablo de algo que este escrito en la Biblia.

-Pero si me hablan de la Biblia en la clase de religión, hábleme de algo que yo no sepa, y que no tenga otro lugar donde aprender.

Yo y mi bocota, termino hablando de la cantidad de católicos que hay en el mundo, y del bien que ellos hacen en la sociedad.

Siguieron pasando los años, por desgracia no había encontrado ningún otro lugar donde sacar más información. Así que durante tres años me dedique a estudiar, hablar con los seres de la naturaleza, mirar a mi amigo azulino (así le puse yo, no se si a él le gustaba el nombre, pero como nunca me hablo).

Desde los diez años es cuando empezaron a pasar las cosas más raras, y es donde también me llegó más  información.

Un día había ido al mercado con mi madre, yo siempre me quedaba más atrás porque encontraba fascinante ese lugar. La gente que gritaba lo que vendía, “papas, señora, el kilo muy barato”, mirando como decoraban las frutas y verduras para que se vieran más ricas. Los gatos y perros huérfanos, que se paseaban por el lugar por si conseguían algo de comida o una persona que se los llevara a su casa y los cuidara. Yo estaba caminando mirando todo a mi alrededor, cuando choque con una gitana, una anciana muy extraña, con un vestido color violeta y un pañuelo verde alrededor de su cintura, sus brazos estaban llenos de pulseras de oro, me sonrió y tenía los dientes negros y en su cara se dibujaron varias arrugas. La mire asustada, ella tomó mi mano y empezó a leerme las líneas de esta, mi miró asustada y soltó mi mano muy rápido.

-Niña, tu eres un ser muy especial, has vivido más que todos lo que estamos en este mercado y sabes más de lo tú crees. Pero debes concentrarte en tu búsqueda, en encontrar eso, eso que cambiara tu futuro,  sino volverás a ese lugar del que tanto te costo salir.

Mire a la gitana con cara de espanto, pensé que estaba loca, pero ella ahora me miraba con compasión.

-Señora, no entiendo de que me está hablando-dije asustada.

-Hoy no lo entenderás, pero en unos años más tendrás todo muy claro, pero tienes que ver el núcleo de eso, no lo superficial. Ahora debes ser niña, no insistas en buscar cosas del más allá.

En ese momento sentí la voz de mi mamá que me llamaba, me di vuelta para hacerle señas con la mano, cuando gire nuevamente, la gitana ya no estaba, y no había entendido nada de lo que me había querido decir. Para mi esa señora estaba hablando en un idioma extrañísimo, que estaba buscando yo, porque no podía seguir buscando cosas anormales, para mi que esa señora esta muy loca.

Pero debo admitir que me dio miedo, y deje de buscar cosas paranormales. Empecé a tener más amigos en el colegio, bueno en parte porque me obligaron. Mis papas estaban preocupados al igual que mis profesores y me mandaban a las casas de mis compañeros para jugar con ellos, hasta que terminamos siendo amigos. Claro que no les comentaba que yo podía hablar con la naturaleza, porque la vez que lo hice se rieron mucho de mí.

Como ahora tenía amigos nuevos, me refiero a seres humanos, ya no tenía tanto tiempo para ir a hablar la naturaleza, de a poco me fui alejando de ellos, hasta que llegó el momento en que nunca más pude escucharlos. Lo mismo paso con azulino empezó a ir menos en las noches, hasta que un día dejo de ir. Ahora ya era como decían mis padres y profesores una niña normal, esa etapa de locura según ellos había pasado.

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La verdadera historia de mi vida.


Los grandes sufrimos solos

nos levantamos solos

pero somos felices si el mundo es feliz

No todo lo que se cuenta en las viejas escrituras es mentira. Pero si se han omitido muchas cosas, las cuales son muy importante, para que se entienda bien todo lo sucedido en verdad.

 

Fui creada por Dios en el paraíso, a imagen y semejanza de él, al igual que Adán. Eso es una verdad que ha sido escrita, y ha permanecido como tal sin ser alterada por los siglos, ni por las manos de los hombres.

 

Cuando vi a Adán por primera vez me enamore de él de inmediato, era la cosa más perfecta que había en el jardín del Edén. Su mirada era hermosa, mezcla de pasión y tranquilidad, su piel relucía ante el sol y la luna como una manta celestial que lo envolvía, su pelo caía con tanta suavidad por su cara, su cuerpo era hecho a mano, sin olvidar ninguna parte por retocar hasta llegar a la cúspide de la perfección.

 

El jardín del Edén, era sublime, todo lo que necesitábamos se encontraba ahí. Todo era maravilloso, el clima siempre era ideal ni frió ni calor, un poco de nubes por si querías ocultarte del sol. En las noches las estrellas y la luna, iluminaban los árboles y las luciérnagas, con esto teníamos una tenue luz para disfrutar de nosotros y del lugar. La comida, creó que nunca más he comida fruta más deliciosa en mi vida, cualquier alimento que sacabas de un árbol estaba siempre exquisito, no le faltaba acides, dulzura o jugosidad. Ningún animal era salvaje o asesino, todos se respetaban y convivían en armonía. Los manantiales y ríos eran los más puros y cristalinos, su agua era tan dulce, sabrosa y con un olor tan especial, un aroma que nunca más he olido en mi vida.

 

Pasaron las semanas, y la convivencia con Adán empezó a empeorar. Ahora que lo veo con más madurez, no fue sólo culpa de él, sino de ambos, ninguno de los dos fue capaz de ceder a la exigencia del otro. Adán estaba como loco diciendo que él era quien mandaba en el paraíso, y yo le explicaba que no era así, que todos teníamos que vivir en armonía, que acá no había jefes, que todos los seres que habitaban el paraíso éramos un complemento, por lo cual no deberían existir unos superiores u otros inferiores. Pero él estaba como loco diciendo todos los días eso, lo cual a mí me empezó a enojar, y bueno si él quería una escala de mandato, ¿por qué yo no podía ser la primera en esa escala?.  Así que al igual que él me puse a la defensiva,  empecé a luchar por mi derecho, lo cuál nos trajo más de una pelea. Lo que debo contar que es mentira es eso que se dice, que yo me fui del paraíso, porque Adán no me dejaba estar arriba cuando teníamos relaciones sexuales, que estupidez, o alguien creería que sólo hacíamos el amor  todos los días con la misma pose, ahí si que me hubiera ido del paraíso.

 

Los cosas se fueron poniendo peores al pasar los día, Adán había convencido a la mitad de los habitantes del paraíso, que él era el rey en la tierra, que todos teníamos que obedecerle. Yo no aguante más y le di un ultimátum, si él no cambiaba su actitud me perdería para siempre. Adán pensó que tenía celos de él, que yo quería ser la gobernadora, cuando mi pensamiento era totalmente contrario a eso. Fue así como Adán, hablo con sus supuestos súbditos y decidieron echarme del jardín del Edén.

Yo seguía enamorada de él, no podía creer lo que me estaba haciendo. Trate de hablar con Dios para que hiciera entrar en razón a Adán, pero Dios no me escucho. Así que tuve que abandonar el paraíso.

 

Cuando salí del jardín del Edén, estuve vagando por distintas tierras durante mucho tiempo. Pase hambre, conocí el frió, el miedo, la sed, la angustia y la soledad; sentimientos que nunca antes había experimentado.

 

Cuando pensé que me iba a morir, fue cuando los encontré a ellos. Eran los hijos de la oscuridad, la verdad es que no son como uno se los imagina, son iguales a nosotros, ellos me contaron la verdadera historia del mundo. Yo la contare un poco más resumida.

 

Cuenta la leyenda, que Dios y lucifer son hermanos, y les fue dado de regalo la tierra, para que ellos crearan una nueva especie. Pero como todos los hermanos, tuvieran ciertas disputas al querer crear la nueva raza que viviría en ese lugar. Fue entonces que decidieron dividirse la tierra, pero Lucifer se enojó, ya que le toco la peor parte, intento que Dios se la cambiara pero este se negó, ya que la repartición había sido justa. Lucifer se emputeció, amenazó a Dios que sino le daba su parte, los seres que el crearía se dedicarían a perseguir a los suyos e incitarlos a pasarse al lado de él. Dios le dijo, que  todo lo que él creara sería hecho con odio y envidia, por ende nunca resultaría bien, mientras que él todo lo haría con amor. Lucifer desapareció y nunca más desde ese momento se han encontrado.

 

Los demonios como era llamada su especie, me invitaron a vivir con ellos, de inmediato acepte. Odiaba a Dios por no haberme escuchado y supuse que esta era la mejor venganza que podía hacer contra él. Que una de las primeras creaciones que él había hecho, se haya pasado al lado de su hermano.

 

Un día vino a buscarme un ave con un mensaje de Adán y de Dios, el cual decía que perdonaban mis errores y que podía volver al paraíso, que Adán me extrañaba. Perdonarme ellos a mí era ilógico, no podía creer lo que estaba escuchando, en ese momento me entraron unos sentimientos de ira, rabia y venganza. Fue así como maldije a Adán y a Dios, prometí vengarme de ellos y apoyar a Lucifer.

 

Es verdad me pase al lado de Lucifer, al lugar de la maldad, pero no fue porque quise, sino porque no aceptaba el modo de pensar de Adán ni de Dios. Aunque me di cuenta que la errada en todo era yo. Ya que como Adán creía en las escalas de poder, en el mundo de Lucifer pasaba lo mismo. Entonces no me quedó otra cosa que escalar para asegurar mi existencia en ese mundo. Luche durante siglos para lograr el puesto que tengo en ese lugar, que es a la derecha de Lucifer. Necesitaba demostrarles a Adán y a Dios quien era,  cuanto valía, y lo logre, aunque no estoy muy orgullosa de las cosas que hice, pero todas eran necesarias.

Algunos de los mitos y leyendas que se han escrito sobre mí son ciertos. He hecho daño, he causado muertes, he ayudado a mujeres que han invocado mi nombre por su lucha de venganza y poder contra otros. Pero todo tiene un ¿por qué?, un comienzo y ahora saben cuál es.

 

Es cierto tengo poderes, y estando al lado de Lucifer estos se han intensificado. Soy la Magna Dea, soy más que Eva, que los demonios y seres humanos,  igual que Adán, aunque inferior a Lucifer y a Dios. Es por eso que hombres, mujeres y demonios me temen, me respetan, y además me he ganado mi puesto.

 

Pero, siempre hay un “pero” cuando alguien tiene mucho poder. Cuando alguien llena su ser de envidia, ira, venganza, y ayuda a esparcir esos sentimientos entre otros seres. Hay un sentimiento que se va perdiendo y que es el más hermoso de todos; eso es algo que envidio tanto de los humanos como de los demonios, la capacidad de amar. Pero más aun de los humanos porque ellos tienen algo que los demonios no, eso es “el libre albedrío”. Porque aunque los demonios amen, y esto es algo que nadie puede entender que hagan, y lo hacen, ellos no pueden desobedecer a Lucifer y si lo hacen de inmediato son castigados. En cambio los humanos, desobedecen, cometen errores, y aun así son perdonados por Dios y entendidos por él.

 

Eso es algo que no entiendo, porque si Dios me creó, vio que me equivoque, no me perdono; como lo ha hecho con miles de seres humanos, dándoles muchas veces la oportunidad de nacer de nuevo y aprender de sus errores. ¿Por qué a mí me dejo tirada y no me dio esa oportunidad?. Bueno creo que en parte es porque yo no cometí ningún error, sino que fueron ellos lo que lo hicieron, y temen darse cuenta de esto. Yo sólo quería que no hubieran jefes ni subalternos, pero veo que eso es imposible, pero ¿Por qué?.

 

Hasta que sucedió lo impensando por mí, lo que jamás imagine que pudiera pasar. No sé por qué ocurrió, no lo recuerdo. Lo único que sé, es que me dieron una nueva oportunidad de vivir en el mundo de Dios, y esta vez no la voy a desperdiciar. Lo que si tengo claro, es que Dios me dijo que esta vez tenía que encontrar el amor de verdad, tenía que volver a encontrar ese sentimiento que había perdido u olvidado, que sólo si amaba podría vivir en ese lugar. Ya no tendría que usar mis poderes en venganza contra otros seres, ya no sentiría de nuevo ira y rabia. Ya no acudirían a mí diferentes individuos en son de venganza, con sus almas envenenadas de maldad. Ahora nadie sabría quien era, sería sólo un ser humano, que viviría en el mundo, y que querría construir una vida con amor y paz.

 

Lilith la magna dea


Mucho se ha hablado de mí, del trasfondo de mi creación. Muchas escrituras a lo largo de la historia me describen como un ser maligno. Escrituras religiosas y paganas, me señalan como devoradora de hombres y niños, como la mujer que se emancipo, que se rebeló contra Dios, que fue capaz de seducirlo hasta alcanzar su objetivo. Una mujer a la que expulsaron del paraíso, y que se negó a volver cuando los ángeles vinieron por ella. Esa que no se dejó dominar por Adán, la que tiene por esposo a Lucifer. El alma mas terrorífica y maligna, vengativa, sediciosa, asesina, promiscua y ninfómana. Esa se dice que soy yo.

Para aquellos que aun no me creen, les muestro unos ejemplos de lo que la historia ha contado de mí:

En la mesopotámica, se decía que mi origen se hallaba en Lilitu y Ardat Lili, dos demonizas mesopotámicas, relacionadas a su vez con el espíritu maligno Lilu. En los nombres de esta familia de demonios aparece la palabra lil, que significa ‘viento’, ‘aire’ o ‘espíritu’.

En las escrituras bíblicas, se cuenta la historia que fui la primera mujer de Adán, se puede leer esto en el Génesis 1, 27 que dice así: Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó; también soy nombrada en Isaías 34, 14 que dice así: los gatos salvajes se juntarán con hienas y un sátiro llamará al otro; también allí reposará Lilith y en él encontrará descanso. Luego Dios creó a la segunda esposa, Eva, así se lee en el Génesis 2, 21-23: Entonces Yahveh Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, el cual se durmió. Y le quitó una de las costillas, rellenando el vacío con carne. De la costilla que Yahveh Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre Entonces éste exclamó: «Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada.»

De esta escritura ha habido después muchas leyendas, que han pasado de boca en boca, hasta terminar escritas en varios lugares. Como por ejemplo: Que yo abandone a Adán, ya que me sentía igual a él y no inferior. Entonces seduje a Dios para que me dijera su nombre verdadero y así poder abandonar el paraíso. Que desde el momento que me retire del jardín del Edén, me convertí en un demonio, el cual ha perseguido por milenios a hombres y niños, para seducirlos y matarlos, en venganza contra Adán y contra Dios.

Posterior a esto, se cuenta que Dios debió crear a una mujer inferior a mí, sin poderes ni ambiciones, sin inquietudes ni maldad, eso se llama aprender la lección. Por eso nace aquella mujer, que todos conocemos, y que la historia cataloga como la primera mujer creada por Dios. Aquella que nace de una costilla del hombre, si ella, “Eva”, una mujer que no fue creada para ser superior a Adán, ni mucho menos cercana a lo que yo soy.

En la religión hebrea escrita en el Torah, cuenta con detalle mi salida del paraíso. Se dice que: en el instante que me junté con aquellos demonios que dominaban otras tierra, lo hice para formar una nueva raza de demonios más poderosos. En ese momento se cuenta, que Adán habló con Dios para que este me trajera de vuelta. Dios haciendo caso a sus suplicas envió a tres ángeles: Senoy, Sansenoy e semangelof, para que me buscaran y trajeran de vuelta al paraíso. Cuando me encontraron, exigieron mi retorno por órdenes de Yahweh (Dios). Ante semejante espectáculo me rehusé, pero los tres Ángeles venían con una orden y advertencia para mí, si no volvía con Adán ellos se encargarían de dar muerte a cada uno de mis hijos demonios, por cada día que no quisiera regresar. Pese a esto yo no regresé. Pero no me quede tranquila, mande de igual manera una amenaza a Dios, diciendo: “ si eres capaz de mandar a matar a cada uno de mis hijos, yo me encargaré de infringir dolor sobre los hijos de Adán, todos los niños de hasta ocho días de vida y las niñas de hasta veinte días de vida; y como si no fuera poco, me encargaré además de atacar a los hombres durante el sueño, robar de ellos el semen y dar origen a nuevos demonios. Pero también les hice otra promesa, donde quiera que viera puesto los nombres de los tres Ángeles, nadie en ese lugar estaría expuesto al peligro de mis acciones.

Según la astrología se dice: Que soy la luna negra, que es cuando la luna se encuentra en su apogeo, o punto en el cual está más alejada de la Tierra. Este punto arábigo, simboliza el inconsciente más profundo del ser humano, esa represión que tiene el ser humano dentro de sí. Pero afecto distinto dependiendo de la casa zodiacal en la que naciste.

Estas son las cuatro principales historias de mi nacimiento, de las cuales después se han derivados en muchas más. Como por ejemplo que soy la reina de los vampiros, ya que soy para ellos el primer demonio de la noche; que soy una mujer mitad humano, mitad serpiente o muchos otros animales; soy un espíritu maligno que se transforma en búho, y ataca por las noches; la Magna Dea o la gran madre, ya que fui la primera mujer en la tierra, y con eso tengo el poder del comienzo y fin de las cosas; en el folclore vasco soy un hada, una ninfa, una criatura de la naturaleza como las Xanas y las lamias; me ven como la serpiente que sedujo a Eva en el paraíso; como la amante de Dios; que pertenezco a los Súcubos, que son demonios que toman la forma de mujer, para seducir a hombres y tener relaciones sexuales con ellos mientras duermen, así absorbo la energía de ellos, para poder mantenerme viva, llegando a dejarlos agotados o muertos.

Podría contar miles de otras historias que se han dicho de mí, pero cuál es la verdad, nadie nunca ha sabido la realidad. Sólo saben la fantasía, que los hombres han escrito y que han narrado de mí, y que a través de los siglos se ha ido alterando.